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Uno de los principales problemas planteados por el ePC sigue
siendo el de su adaptación a las reglas EMC vigentes en los diferentes países y
continentes. A modo de ejemplo, en Japón está prohibida la frecuencia de los
915 MHz. Lo cual no puede más que repercutir en las prestaciones de las
etiquetas ePC. Su capacidad puede variar según los reglamentos reconocidos por
Europa o los Estados Unidos, y de una manera importante: en Europa no se
sobrepasan los 500 mW, mientras que en Estados Unidos se funciona a 4 W (con
alguna variación entre emisiones interiores y exteriores). De ello se desprende
el interés de los norteamericanos por los tag UHF y aquellas aplicaciones de
trazabilidad especialmente adecuadas, entre otras, a las puertas de carga al
aire libre, donde una capacidad de varios metros puede resultar ser decisiva.
Otro problema es el de la conformidad o compatibilidad de los
tag ePC con las normas ISO 18000. Cabe tener bien claro que existe una
diferencia redical entre las filosofías de fondo de uno y otro grupo de
trabajo. Para el MIT, el concepto ePC es el de un circuito reducido a lo
esencial, donde no se encuentra nada más que una "dirección internet" del
producto, y que se basa en una red y un sistema de bases de datos online
(tecnología de servidor Savant y servidor PML). Los circuitos ISO, por el
contrario, se han concebido para dar soporte a numerosas opciones; su mayor
ventaja es justamente la de ofrecer un sistema de información distribuido, al
encontrarse la información útil sobre todo en el propio tag, y no en el
exterior (la red). Con beneficios tanto en términos de coste (sobre todo en
cuanto a transacciones) como a nivel de sistema global de trazabilidad.
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